Un tango de por vida
La vi, estaba parada con una copa en su mano mientras observaba a las parejas en la pista. No me podía contener, era la única mujer a la que deseaba y desearía por el resto de mi vida con tanta pasión, fue por eso que le hice una seña y de a poco me fui acercando hacia el centro del lugar. Unos segundos después, ella llegó con una bella y tímida sonrisa, la música comenzó y ambos nos dejamos llevar. Transcurría el tiempo y en la pista sentía como si fuéramos los únicos; fue como si nos hubiésemos transportado a un mundo en donde sus únicos habitantes eramos ella y yo, y aunque no me hubiera dicho nada, yo presentía que le sucedía lo mismo. Nuevamente me dejé llevar por la pasión del momento, la traje hacia mí y terminé nuestro baile con un corto pero profundo beso. Salimos de nuestro mundo y todos nos estaban aplaudiendo. Ahora que se que fue lo que ella sintió en ese momento, puedo contarles todo esto con orgullo y decirles que nunca ninguno de nosotros dos vamos a olvidar lo vivido aquella vez...
-Rocío M.M

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